Pluma · Correos en tu voz

Tú pones el qué. Pluma lo escribe como tú.

El correo de gestión, redactado en tu propia voz y ya limpio de las marcas que delatan a un bot: el guion largo, las negritas, las muletillas. Tú das el objetivo; Pluma redacta. Lo copias y lo envías desde tu correo. Pluma no lo manda por ti.

Ya usas IA para el correo. Y se nota.

El problema no es generar el texto: eso lo hace cualquiera. El problema es que el resultado suena a robot, y un correo que parece escrito por una máquina te resta justo donde más cuidas tu nombre.

El desgaste

Toma más tiempo del que parece

Leer el hilo, decidir el tono, no sonar brusco ni tibio, dejar el pedido claro. Multiplícalo por cada correo del día y la mañana desapareció.

El delator

Se nota que es IA

El guion largo, las negritas, el "No dude en contactarme". La IA genérica deja huellas, y toca reescribir el correo para borrarlas. Vuelves a empezar.

La pérdida

Tu voz se diluye

Mientras más delegas a una IA genérica, más se despersonaliza tu correspondencia. Dejas de sonar a ti. Y tu voz es lo único que no deberías ceder.

El método.

De un objetivo a un correo que suena a ti

El mismo recorrido que haces en la herramienta. Sin archivos que descargar: copias el correo y lo envías tú.

01

Calibra tu voz, una vez

Pegas 2 o 3 correos que tú hayas escrito. Pluma aprende cómo saludas, cómo cierras, tu registro y tus giros — y lo guarda en tu navegador, no en un servidor. Es opcional, pero es lo que hace que el correo suene a ti y no a una plantilla.

02

Di el objetivo y pega el hilo

Escribes qué necesitas lograr — pedir, responder, escalar, hacer seguimiento — y, si lo hay, pegas el hilo. Eliges el tono. Pluma no inventa nada: usa solo lo que le das, y si le falta un dato esencial, te hace una sola pregunta.

03

El Guardián anti-IA limpia el texto

Antes de mostrártelo, Pluma pasa el correo por el Guardián: borra el guion largo, las negritas, las viñetas y las muletillas que delatan a un bot. No es una sugerencia al modelo — está garantizado en el código. Y te muestra un termómetro de naturalidad honesto.

04

Copia y envía tú

Recibes el asunto y el cuerpo, máximo tres párrafos, con el pedido al final y tu firma. Lo copias, lo revisas y lo envías desde tu propio correo. Pluma no manda nada por ti: tú decides y tú firmas.

El foso.

El Guardián anti-IA que nadie más te vende

Redactar, reescribir y ajustar el tono ya lo hace gratis Gmail o tu teléfono. Lo que ninguna app de correo te garantiza es entregarte el texto sin los tics que gritan "esto lo escribió un bot". Pluma sí: lo fuerza en el código, después del modelo.

Sin Guardiánse nota
"Estimado señor, espero que este mensaje le encuentre bien. Me permito remitir, de manera muy atenta, los **insumos** solicitados. No dude en contactarme."
Con Guardián · en tu voznaturalidad 100
"Buenos días, ingeniero. Le remito los insumos que me pidió. Quedo pendiente de cualquier ajuste antes del viernes. Slds!"

Promesa honesta: Pluma hace que tu correo suene a ti y sin los tics que delatan a una IA. No prometemos "indetectable" — clonar una voz al 100% no existe, y quien lo promete miente. Lo que sí garantizamos es que las marcas obvias no llegan a tu bandeja de enviados.

El límite.

Tres líneas que Pluma no cruza

No envía

Tú decides y tú firmas

Pluma te entrega el texto para copiar. No manda el correo, no entra a tu bandeja. El que aprieta "enviar" eres tú, con tu nombre y tu responsabilidad.

No inventa

Solo lo que le das

Pluma no busca en internet ni se inventa datos, nombres, cifras o fechas. Si le falta algo para que el correo quede bien, te hace una sola pregunta — no diez.

No guarda nada

Procesa y olvida

El servidor no almacena tus correos. Tu perfil de voz vive en tu navegador, en tu dispositivo, y lo borras cuando quieras. Procesamiento efímero.

El correo que suena a ti, en un minuto.

Pluma está en piloto cerrado, con cupos limitados. Si vives del correo de gestión, déjanos tus datos y priorizamos por dolor real.

2 minutos · te preguntamos entidad, cuántos correos escribes a la semana y disposición a pagar.